domingo 20 de diciembre de 2009

Amazonas

El barco salía a las cuatro del puerto de Tabatinga, en la ciudad de las tres fronteras, donde de hecho se encuentran Colombia, Perú y Brasil y en el mismo día puedes pasar de un país al otro caminando y sin enseñar el pasaporte.

Nosotros llegamos temprano por la mañana, nos habían dicho que como nos acercamos a la navidad habría mucha gente. A las doce de hecho ya había una cola de más de cien personas.

El barco tenía tres plantas. En las primeras dos dormirían los pasajeros y en el último había un bar y un poco de sitio donde tomar el aire.

Una vez subida, la gente empezó a correr para ganarse un lugar donde colgar la hamaca, y nosotros con ellos imitándolos: los más deseados eran los del segundo piso, más lejanos del ruido constante del motor y más lejanos del agua del rio que a veces amenazaba con entrar por todos los lados. Estando entre los primeros en la cola conseguimos colgar la hamaca en el segundo piso. Al principio cada uno tenía como dos metros cuadrados para dormir y dejar su equipaje, pero, conforme subía la gente, el espacio se iba reduciendo hasta que Sara tuvo que colgar su hamaca encima de la mía, estilo litera, con ella a pocos centímetros del techo y yo rozando el suelo. Dormía con ella encima de mí, una mamá con su bebé pegada a mi derecha y otro unos centímetros más distante a mi izquierda. De todas formas las tres noches al final no fueron tan malas y conseguí dormir mis 4 o 5 horas, aunque despertándome cada rato porque alguien me golpeaba con los pies o porque el barco había encallado en una de las tantas islitas flotantes del Río Amazonas.

Por lo de más el viaje que duro tres noches y cuatro días no se hizo tan pesado. El barco seguía su descenso continuo por el Río Amazonas, parándose de vez en cuando en alguna comunidad a la orilla del rio para bajar y subir pasajeros.

Después de dos días de navegación te olvidas de que estás en un río y tienes la alucinación del mar. Un mar infinito que ofrece a sus lados un paisaje siempre igual, siempre verde, solo a veces roto por algunas casas perdidas en la selva.

Al principio del viaje la gente no se conoce, nadie habla con nadie y hay un clima un poco tenso y difidente. Al final todos son amigos, ríen y beben juntos, se cuentan las historias de sus vidas y bailan la música ensordecezora del bar. Música Foho por cierto, típica de la selva, una mezcla entre el ragga, el reggaeton y la música folklórica. Música que no se ha parado ni un momento y que al principio podía parecerte hasta agradable y con rítmo pero con el pasar del tiempo empezabas a odiarla y a soñar con un poco de tranquilidad...un poco de jazz o de bossa-nova por dios!!!!

La comida no estaba tan mal. A las 10y30 empezaba el almuerzo y de 4 a 6 era la cena. Había una gran mesa donde servían bandeja llenas de comida y la gente después de la cola se sentaba para comer. El único problema fue que durante cuatro días hubo para comer y para cenar, pollo, arroz y frijoles.

La situación en los baños era un poco más desagradable. Seis baños para más o menos 200 pasajeros, donde en el mismo habitáculo de un metro cuadrado había una ducha y un wáter. Yo intenté limitar mis visitas al baño al mínimo indispensable y no me duché ninguna vez durante los 4 días de viaje. Los otros pasajeros sin embargo (todos a parte los extranjeros, que éramos 6 en el barco) se duchaban una o dos veces al día (de las duchas obviamente salía agua del rio) y, las chicas especialmente, se cambiaban de ropa muchas veces durante el día, para lucir el vestidito nuevo en el bar o en el baile.

Ahora estamos en Manaus, la capital de la Amazonia. Es una ciudad rara, solo por el hecho de ser una ciudad de casi 2 millones de habitantes y estar en medio de la selva es raro, muy caótica, desordenada y llena de contrastes. En los años treinta, en la época del descubrimiento del caucho en selva Amazonas, tuvo un enorme crecimiento. Por algunos años llovieron millones de dólares, se construyeron teatros grandes como los de París y Milán y los exportadores enviaban a lavar la ropa sucia a las mejores lavanderías de Europa. Terminado el caucho y terminado el delirio de la riqueza, en la ciudad se quedó solo el caos, la lluvia (no ha parado de llover un minuto desde que estoy aquí) y la gente que había llegado en busca de un trabajo.

Nos quedaremos algunos días aquí para conocer un poco la ciudad y luego nos esperan otros 5 días de navegación rio abajo en el interminable Río Amazonas para llegar por fin a la desembocadura y a la costa norte de Brasil.

Ah, una cosa. En el barco conocí a Reinhard. Reinhard es de Hamburgo, tiene 69 años y lleva 7 años viajando por el mundo. Viajó por las Américas, por Australia, por Asia y un poco por África. Era biólogo y cuando llegó a la jubilación decidió dejar Alemania y conocer el mundo. Vuelve sólo un par de semanas al año a casa, para ver a sus cinco nietos pequeños y para contarles algunas historias de sus viajes. En el barco estuvo todo el tiempo dibujando y escribiendo en sus diarios. Cuando le pregunté qué hacía con ellos, me dijo que nada, que no obstante la cantidad infinita que ya tenía, sólo los escribía para fijar mejor en su vieja memoria las cosas que vivía y que veía, pero que no le gustaba nada leerlos. Le pregunté si se los regalaría a sus nietos pero me dijo que "...no, el mundo no vale conocerlo con las historias de los otros, el mundo lo deben de conocer con sus ojos...".

Al final de los cuatro días por curiosidad le pregunté porque hace 7 años decidió dejar su vida en Alemania y partir. Me contestó que su vida en Alemania ya era como una línea recta, siempre casa, coche, televisión y poco más. Viajando sin embargo había un montón de altibajos, podía tener hambre, frío, calor, miedo, estupor...y que a los 70 años podía todavía emocionarse.

viernes 25 de septiembre de 2009

Viajar

Quería compartir una cosa que he leído en la editorial del numero 19 de la revista Exit y que a pocos días de mi próximo viaje me ha hecho reflexionar mucho sobre mi ansiedad, sobre mi constante búsqueda de nuevos estímulos y sobre mi incapacidad de encontrar esa tranquilidad que te permite disfrutar cada día de las pequeñas cosas que te ofrece tu alrededor.

"Para empezar habría que decir que viajar no es sinónimo de ir de vacaciones, sino que viajar es la acción de trasladarse de un punto a otro, lo suficientemente lejanos entre sí. Es decir, que esa idea contemporánea de unir términos como viajar y placer es algo proprio de una burguesía cada vez más alta.

[...]En fin que hay tantas formas de viajar como causas para hacerlo pero, curiosamente , en las sociedades civilizadas el viajar se ha convertido en un signo de bienestar económico, de bienestar cultural y de forma de vida correcta. Si después de las vacaciones no se tiene un viaje que contar estaremos fuera de todas las charlas en la oficina o entre los amigos y familiares. Y ojo, como el viaje sea en tu proprio país, como no hayas visitado lugares de nombre imposibles y difíciles de encontrar en el mapamundi ya puedes aducir algún eximente tal como curiosidad cultural, exceso de trabajo, los niños estaban enfermos, algún tipo de promesa, un virus contagioso...


[...]En la antigüedad el viaje significaba un cambio permanente de lugar. No se recorrían miles de kilómetros para estar solamente unos días y volver a casa a contarlo con fotos digitales y video de acompañamiento. Naturalmente la evolución de los medios de transporte tiene mucho que ver con esta facilidad, pero sobre todo ese cambio conceptual de considerar que realmente podemos ir a cualquier sitio, generalmente sin alterar nuestra forma de vivir, de relacionarnos con la gente ni con los lugares. Una frivolización de la diferencia que se integra en la idea de globalización y que gira sobre si misma: si queremos vivir igual, hablar el mismo idioma y comer lo mismo en cualquier parte del mundo, cada vez tiene menos sentido moverse.

[...]Viajar se ha convertido en algo cotidiano. Y sin duda en esta democratización del viaje todos hemos ganado en posibilidades de mejora de vida, excepto los que sólo reciben viajeros, los habitantes de paraísos culturales que viajeros de masa destrozan y humillan no solo con su presencia, sino con una ignorancia que no ha desaparecido con todos los avances de unas sociedades que todo lo pueden, sino que se incrementan al mismo ritmo del desprecio con que tratan a los habitantes de otras culturas y otros mundos. Igualmente, para destacar en esa “democratización viajera” y como si fuera un juego olímpico, cada vez debemos ir mas lejos, mas rápidos, ser mas originales. El placer silencioso y lento del viaje se va perdiendo tan rápidamente como el concepto de calidad de vida.

Pero tal vez deberíamos volver a empezar y afirmar que el viaje es un estado interior, que mas allá de ir a otro lugar, el viaje significa una transición, un aprendizaje. Hubo un tiempo en el que los viajeros buscaban aprender algo, sobre ellos mismos casi siempre, y en los que el viajar era una etapa de madurez, de conocimiento, de independencia, una prueba de vida. Viajar es algo que podemos hacer en nuestra casa con los ojos cerrados, podemos desplazarnos a mundos ignotos, a tiempos lejanos. Viajar en el tiempo y el espacio, saber que el paraíso puede estar en nuestra terraza y que tal vez lo que encontramos en el fin del mundo sea solamente a nosotros mismos. Viajar como escapada, como huida, “la escapada del verano”, “la huida de la ciudad, de lo cotidiano”, pero sobre todo la huida de nosotros mismos, de nuestros problemas. Es también una forma de inmersión en los desconocido deseando que un entorno nuevo y distinto sea suficiente para olvidarnos de nosotros mismos. Sin darnos cuenta de que el auténtico viaje es la vida y que cada día es una etapa, una pequeña excursión. Y este viaje cada uno elije como hacerlo; alguno elige una agencia de viajes para organizarlo, otros van por su cuenta, unos a pie otros en avión. Cada salida, cada llegada, los recuerdos, la experiencia que almacenamos es el único equipaje, la única historia.

Séneca le escribía a su discípulo mas querido Lucilio, una epístola en contra del viaje: “Para que quieres viajar, irte tan lejos, si adonde vayas siempre iras contigo mismo”.

(Rosa Olivares – La vuelta del mundo en 80 días)


despertar

sea side


sábado 12 de septiembre de 2009

les passants



sábado 15 de agosto de 2009

sea side



lunes 10 de agosto de 2009

les passants




domingo 9 de agosto de 2009

a paso de danza


"En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco."
Piotr Ilich Chaikovski

sábado 8 de agosto de 2009

arles



viernes 7 de agosto de 2009

les passants




laureato


...a chi ha ancora la forza di opporsi, chi non scelglie la strada piú semplice ma quella piú giusta...

grazie masen

miércoles 29 de julio de 2009

frammenti

Vagando nella rete in queste mie giornate forzate di ventilatore, divano e youtube ho incontrato nel blog di un amico (manu luna, il fotografo e blogger più sincero e spontaneo che io conosco) un video di una canzone che piaceva tanto a mia madre. L'avevo dimenticata ma quando l'ho riascoltata mi ha fatto ricordare di un giorno nella ford escort verde con mamma che cantava a squarcia gola questa canzone e io che dall'alto dei miei credo cinque anni cercavo di imitarla gridando solo la frase che conoscevo "...ti telefono o no, ti telefono o no, chissà chi vincerá...".

Pochi frammenti della mia infanzia che tornano alla luce. É strano peró non ricordo quasi niente di quegli anni, e in generale ricordo molto poco del mio passato, solo poche immagini confuse a cui faccio fatica a dare un senso e un tempo.


Forse é per questo che mi piace tanto fare foto. Per la mia troppa superficialitá e leggerezza nel fare le cose e nel vivere i momenti della mia vita. Non é che non li viva a pieno, ma la mia incapacitá di fermarmi un momento e di riflettere non mi permette mai di maturarli e di fissarli nella memoria. Da qui viene la paura di dimenticare le cose, di perderle come ho fatto con la mia infanzia e con gran parte del mio passato. Da qui viene il tentativo di salvare ogni momento racchiudendolo in una immagine dentro a un negativo o nello schermo del mio computer.



martes 30 de junio de 2009

les passants




lunes 29 de junio de 2009

street diary


un sueño...en berlin

lunes 22 de junio de 2009

les passants




street diary



lunes 15 de junio de 2009

les passants




viernes 12 de junio de 2009

estar aquí

No es lo mismo estar aquí por no haberte ido que estar aquí porque has vuelto

lunes 8 de junio de 2009

street diary



jueves 4 de junio de 2009

sea side



miércoles 6 de mayo de 2009

sea side


abismo
que parece cuerpo
te acaricio
(A.Jodorowsky)

miércoles 29 de abril de 2009

de lejos

... porque de lejos no tiene sentido tocarnos...

martes 14 de abril de 2009

dialogo con la fotografía

" - ¿Es al hacer una fotografía cuando usted se vincula, en cierto sentido, con la expresión de ese viaje hacia adentro?
- Sí, aunque la expresión verbal de esto es muy difícil y torpe, y eso es embarazoso. Verá, siempre estoy tratado de comprender el individuo que soy. Pero existe la restricción continua de enfrentar a la vida cotidiana. Crece una especie de furia, como resultado de que no somos enteramente libres. Entonces sobreviene una especie de lento hervor interno hasta que finalmente explotamos. Después, abruptamente, hay la exasperación que en un momento se traduce en una necesidad de ser llenado por la maravilla, una necesidad de una clase de felicidad del ojo, y una necesidad de mirar con intensidad y coraje, y quizás una necesidad de moverse hacia adentro. Finalmente, hay ese momento en que somos verdaderamente visionarios. Entonces, todo funciona espléndidamente. Pero todo esto solo es una parte del gran juego que nos pone en un trance, en un estado de receptividad. Ese trance no dura mucho, sin embargo, porque la vida llama de nuevo con sus ordenes. Siempre hay contingencias. Pero de alguna manera, a pesar de todo, el efecto perdura. Creo que podría ser clasificado como una sensación..."
(Robert Doisneau - Dialogo con la fotografía)


martes 31 de marzo de 2009

insomnio


He leído una cita en el blog de un amigo. Es de José Saramago.
"Hay dentro de nosotros algo que no tiene nombre, y eso es lo que somos."

lunes 30 de marzo de 2009

recapacitar

es el amor que pones en las cosas lo que las hace grandes.

miércoles 18 de marzo de 2009

insomnio


deseos y miedos


"...È delle città come dei sogni: tutto l'immaginabile può essere sognato ma anche il sogno più inatteso è un rebus che nasconde un desiderio oppure il suo rovescio, una paura. Le città come i sogni sono costruite di desideri e di paure..."
(Italo Calvino - Le cittá invisibili)

insomnio





para salir de aquí?


- Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca - protestó Alicia.
- Oh, eso no lo puedes evitar - repuso el Gato
- Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tu estás loca.

(Lewis Carrol - Alicia en el País de las Maravillas)

album de los recuerdos

Cuando en Diciembre volví a casa mi mamá me dejó un libro. "Alexis" de la Yourcenar.
Alexis ha abandonado su hogar y escribe una carta a su esposa Mónica. En esta enorme carta, Alexis, intentando explicar las razones de su abandono, desnuda por completo su alma, descubriendo los secretos que le han acompañado a lo largo de toda su vida, secretos que ha intentado ocultar e ignorar, negarse a la evidencia, los secretos que ha intentado evadir, intentando ser una persona que no es, la persona que debía haber sido.
Hay una frase en este libro que recuerdo mas que otras.

"Se puede ser feliz sin dejar nunca de ser triste."

el mar

intentando no olvidarlo.

Diceva: "È come un urlo gigantesco che grida e grida, e quello che grida è: 'Banda di cornuti, la vita è una cosa immensa, lo volete capire o no? Immensa'".

(Alessandro baricco - Novecento)

mi abuela

La ultima vez que fue a verla nada mas verme se hecho a reir. Aún que no fuese totalmente consciente me había reconocido y se reía. Después de poco rato ya estaba seria, con la mirada otra vez ausente y dos lagrimas se le cayeron de los ojos. En ese momento ví su lucidéz. En ese momento entendí todo el cansancio de esa situación.

ninguna sorpresa

no surprises
ninguna sorpresa
nunca un cambio
el tiempo pasa
la silla es la misma
la pantalla delante de ti
intentar entender
entender intentando
mi padre me decía llegará un momento
un momento en que sientes algo dentro
sientes que algo te empuja
que algo lo es todo
No ha llegado todavía
solo estas ganas que crecen
ganas de probar
ganas de conocer
ganas de conocerme
el ritmo cambia
tu aún te quedas
No mucho mas.
llegará el momento